Hot 05 futsal choca contra la pared amarilla: stuttgart le arrebata el título en 48 minutos demoledores
El balón aún rodaba y ya se escuchaban los cuchicheos: «Otra vez no». HOT 05 Futsal llegó a Stuttgart con la ilusión de forzar un tercer partido y se marchó con el alma rota: 1-4 en la Scharrena y el segundo subcampeonato consecutivo ante el mismo verdugo, TSV Weilimdorf. Dos goles en cuatro minutos, un roja directa y un gol desde la portería vacía: así se desmoronó el sueño del tercer entorchado para el club de Hohenstein-Ernstthal.
De la euforia al infierno: la fuga definitiva de weilimdorf
Dmytro Sorokin había puesto el 0-1 a los diez minutos con un disparo cruzado que parecía abrir la puerta al milagro. El HOT defendió con uñas y dientes, Lytvynenko desvió un mano a mano monumental y el vestuario olía a empate de oro. Pero el futsal castiga los segundos de despiste. Tras el pasillo, Davud Vehab empató de primeras; dos minutos después, Taras Onufrak veía la doble amarilla y Kennedy Alves perforó la red con la grada en pie. El 1-2 se convirtió en 1-3 cuando Dorfschmid culminó una contra de manual y el 1-4 llegó con Pless lanzando desde su área al vacío: 39 minutos y 58 segundos de partido, 1.500 gargantas rugiendo «¡Campeón!».
Weilimdorf suma su quinto título, el tercero en fila, y se despidió con la copa bajo el brazo mientras los jugadores del HOT se agarraban la cabeza. Dominik Naujoks no escondió la bilis: «Nos faltó oxígeno en el momento justo. Con diez no puedes correr tras la sombra de Vehab». La estadística es cruel: los de Stuttgart han ganado 8 de sus 9 finales; HOT 05 sigue estancado en dos estrellas.

El calendario aprieta y el vestuario suena
La derrota deja más que un trofeo perdido. La plantilla termina contrato en junio y ya circulan nombres: Remenets suena en Croatia Zadar, Sorokin tiene ofertas de la liga polaca. La directiva promete «una revolución silenciosa», pero el aficionado teme la fuga de la generación dorada. Mientras, Weilimdorf planifica la Supercopa europea y se mide al Barça en septiembre. El abismo, en 40 minutos de juego, se ha vuelto un océano.
