El ksc llora a srecko bogdan: murió el líbero que subió al club al cielo

Srecko Bogdan se fue de golpe. El KSC despidió ayer a su muro de Karlsruhe, el líbero de melena plateada que en 280 duelos selló la portería del Wildpark y en 1986 sacó al equipo del pozo de la 2. Bundesliga. Tenía 69 años.

De zagreb a karlsruhe: un capitán forjado en yugoslavia

Llegó en 1985, cedido por el Dinamo de Zagreb con dos Copas y una liga en el bolsillo. En Baden-Wurtemberg encontró su segunda patria. A los 27 años se convirtió en el padre de una defensa joven que necesitaba carácter. Winnie Schäfer le entregó el brazalete y él respondió con ascenso inmediato: 1986, jornada 34, 2-0 al Kaiserslautern. El KSC volvía a la élite y Bogdan se transformó en ídolo.

Lo que nadie olvida es su estética de batalla: pantalones caídos, zancada larga, cabeza de radar. Marcaba de área a área, anotó 27 goles desde la retaguardia y dejó la cicatriz de un cabezazo decisivo en el 88 que vale tres puntos contra el Bayern. El estadio rugía «Ceci, Ceci» cada vez que subía el balón a la frontal.

Del césped al banquillo: nunca abandonó el wildpark

Del césped al banquillo: nunca abandonó el wildpark

Colgó las botas en 1993, pero el club no lo dejó escapar. Pasó por todas las categorías: entrenador de cantera, ayudante en profesionales, ojeador en los Balcanes. En el vestuario aún citan sus charlas de media parte: «Defender es un acto de amor colectivo», solía gritar con acento croata.

La cifra habla por sí sola: nueve temporadas de jugador, siete más en los banquillos del KSC. Ningún extranjero ha ligado su nombre a la entidad de forma tan duradera. Anoche el club decretó un minuto de silencio antes del entrenamiento y los ultras desplegaron una pancarta con su dorsal 5 sobre el césped.

Srecko Bogdan murió en Split, rodeado de familia. Al KSC le queda la brújula de un líbero que supo leer el partido antes que el árbitro y la lección de que los ascensos se construyen con coraje y melena al viento.