Carolina marín plantea adiós en casa: el europeo de huelva puede ser su despedida
Carolina Marín ya no habla de medallas. Habla de caminar sin dolor. La campeona olímpica de bádminton, que se rompió la rodilla derecha en plena semifinal de París 2024, estudia colgar la pala en el mismo escenario que lleva su nombre: el Pabellón Carolina Marín de Huelva, donde del 6 al 12 de abril se celebra el Europeo.
La onubense, de 31 años, se sometió hace mes y medio a una meniscectomía parcial interna y externa. Fue la tercera gran intervención en la misma articulación tras los roturas de 2019 y 2024. La diferencia ahora es que la decisión no la toma el calendario, la toma su cuerpo. «Tuve cuatro meses con un dolor punzante. No me dejaba dormir. Elegí operarme porque prefería una vida normal a una carrera coja», explica con la voz serena de quien ya ha cruzado el umbral del miedo.
Una fecha límite que no existe
En el acto de ’20 años de Sanitas con el deporte’, Marín no confirmó su presencia en el Europeo. «La decisión está tomada, pero la comunicaré cuando mi rodilla me lo permita. No hay fecha límite. Solo quiero caminar sin cojera», dijo ante la expectativa de los medios. La jugadora, que arrastra una rodilla con tres operaciones mayores, reconoce que aún tiene «limitaciones de flexión» y que el médico le prohibió forzar la articulación.
El torneo, sin embargo, le ha reservado un homenaje el 12 de abril, último día de competición. Una ceremonia que puede convertirse en despedida si finalmente opta por no jugar. «Será un momento muy emotivo, esté o no sobre la pista. Huelva es mi casa y mi gente me ha visto crecer, caer y levantarme», reconoce.

Prioridad: vida, no podio
La triple campeona del mundo ha cambiado el chip. «Lo prioritario es tener salud. El deporte es secundario. Si no puedo competir al cien por cien, no competiré», afirma con la rotundidad que le valió ser número uno del ranking mundial. Desde la operación, ha recuperado el buen humor y la movilidad, aunque admite que aún no puede hacer una flexión completa. «Voy día a día. Este año mi meta es vivir el presente, no el futuro», reflexiona.
Su entorno técnico confirma que la jugadora ha escrito dos discursos: uno para anunciar su regreso y otro para despedirse. Elige versión según lo que diga la rodilla en los próximos días. La incertidumbre plana sobre el torneo, pero la lección ya está servida: para Marín, ganar es hoy poder bajar las escaleras sin agarrarse a la barandilla.
