Arbeloa planta cara al futuro: 'rüdiger merece una estatua en mi jardín'
El contrato de Antonio Rüdiger expira en junio y el Real Madrid aún no ha movido ficha. Su entrenador, Álvaro Arbeloa, se adelanta y lanza un mensaje tan claro como desesperado: quiere retener al alemán a cualquier precio. «Si depende de mí, le esculpo una estatua y la planto en mi propio jardín», confesó este viernes en Valdebebas. La frase suena a exageración, pero en el club la interpretan como una indirecta directa a la planificación deportiva.
El defensa central, de 33 años, regresó en febrero tras una rotura de ligamento que le apartó dos meses. En lugar de perder fuelle, ha recuperado el puesto en el once sin discusión. «Desde el primer día me dijo: 'Estoy para marzo'. Y cumplió. Eso no se olvida», subrayó Arbeloa. El mensaje es doble: Rüdiger cumple y el club, hasta ahora, no ha cumplido con él.

El silencio de la secretaría técnica
En el Madrid no hay reunión fijada con el agente del jugador. La prioridad inmediata es el fichaje de un mediocentro y la renovación de Vinícius. Rüdiger pasa al fondo de la agenda. El problema: el alemán no ha ocultado que desea seguir, pero tampoco aceptará un rol secundario. Su entorno escucha ofertas de la Premier League y de la Bundesliga por si la situación se enquista.
Arbeloa lo sabe y prefiere no «meter la nariz» en las negociaciones, aunque su discurso suena a ultimátum. «Somos inmensamente agradecidos por todo lo que ha hecho. Es un ejemplo para los jóvenes y un líder en el vestuario», insistió. Traducción: perderlo sería un error que no figura en su hoja de ruta.
El partido del sábado en Butarque puede ser una foto de la próxima temporada: Rüdiger capitaneando una zaga sin Nacho, sin Alaba y con Militao aún en reconstrucción. Si no hay novedades, el central podrá escuchar ofertas en enero. El reloj corre y Arbeloa ya ha dejado la estatua en el jardín. Ahora le toca al club moverla al Bernabéu.
