¡122 Goles! el bayern pulveriza el récord y deja la bundesliga en pañales

El Allianz Arena rugió por última vez esta temporada y lo hizo para despedir a un equipo que ha convertido la excelencia en rutina. El FC Bayern cerró la Bundesliga con una goleada (5-1) al 1. FC Köln y, con 122 tantos, ha marcado un récord que parece sacado de un videojuego desquiciado: 122 goles en 34 jornadas. Ni el mítico Bayern de Müller, Beckenbauer y compañía se había atrevido tanto.

Kane, bischof y un jackson que se va por la puerta grande

El partido fue un espejo de la temporada: dominio absoluto, fútbol vertiginoso y una voracidad que asusta. Harry Kane firmó un doblete (10' y 13') para alcanzar los 36 tantos y revalidar su corona de máximo goleador por tercer año consecutivo. Entre medias, Said El Mala recortó distancias con una galopada soberbia que dejó a dos centrales mirando las luces de navidad del estadio. Pero el 3-1 llegó pronto: Tom Bischof clavó un zurdazo desde 20 metros que se coló junto al palo como si buscara la escuadra de la historia.

Tras el descanso, el guion no cambió. Kane, insaciable, clavó el cuarto con un misil desde 25 metros que hizo temblar la red y la dignidad de cualquier portero. El broche lo puso Nicolás Jackson, que saltó al césped en el 88' y, tras apenas 27 segundos, batió a Schwäbe con un disparo cruzado. Un gol que vale su peso en oro: el 122, el que sella el récord. El delantero, cedido por el Chelsea, se despide de Múnich con la certeza de que su nombre quedará grabado en las hemerotecas aunque su paso por Baviera haya sido fugaz.

Una temporada con sabor a tricampeonato

Una temporada con sabor a tricampeonato

El balance es demoledor: 33 victorias, solo una derrota (contra el FC Augsburg en la jornada 17) y 18 puntos de ventaja sobre el segundo. El Bayern ha marcado 3,59 goles por partido de media, ha encajado apenas 26 y ha dejado la liga sentenciada antes de Semana Santa. Lo que nadie cuenta es que esta cifra de 122 tantos supera el anterior récord de la Bundesliga (101, en 1971/72) en más de un 20 %. Una barbaridad en una competición que presume de equilibrio.

Tras el pitido final, Thomas Müller alzó la Meisterschale por 35ª vez en la historia del club. En la grada, unos 75.000 aficionados corearon «Für immer Rekordmeister» mientras los fuegos artificiales iluminaban un cielo que parecía rendirse al dominio bávaro. El fútbol alemán tendrá que esperar otro año para soñar con un competidor real. Por ahora, el Bayern sigue jugando en otra liga, literalmente.