Seco bloquea a forster: plata en la súper combinación y drama hasta la décima

Anna-Lena Forster volvió a tocar el oro, pero Audrey Pascual Seco le dio un portazo en la línea de meta: 46 centésimas la condenaron a la plata en la súper combinación de Cortina. Once medallas paralímpicas ya lucen en el mueble de Radolfzell; ninguna duele tanto como la segunda de estos Juegos.

Una remontada que se quedó a medio grito

El Super-G de la mañana fue un aviso: Seco firmó la mejor marca y dejó a la campeona alemana a 2,82 segundos. La caza comenzó en el slalom, último sector del trazado Olympia delle Tofane. Forster bajó con la rabia de quien sabe que el reloj puede ser su aliado o su verdugo: línea recta limpia, pivotes cortos, nieve salpicando el monoesquí. El crono fue implacable: la alema atacó, pero la española conservó el margen como quien defiende una fortaleza con la puerta entreabierta.

El público alemán suspiró. El comentarista Marcel Seufert en ARD soltó un «¡Eso ha estado más cerca que nunca!» mientras la cámara enfocaba la cara de Forster: media sonrisa, ceño fruncido, la tensión del cuerpo que aún vibraba. Lleva once Juegos encima y sigue midiendo la diferencia en milésimas.

Seco, la bestia negra con pase dorado

Seco, la bestia negra con pase dorado

A sus 21 años, la española suma ya dos oros en Cortina 2026. La rivalidad tiene nombre propio: Forster la batió en la primera jornada, en la bajada, por un centésimo; desde entonces, Seco devuelve cada golpe con réplica de oro. La estadística habla: tres duelos, dos victorias para la ibérica, una para la teutona. El saldo deja a Forster con la espinita clavada y dos pruebas por delante: slalom el jueves, gigante el sábado.

Los expertos la dan favorita en ambas. El entorno alemán confía, pero la memoria recuerda lo ocurrido ayer: la misma pista, la misma rival, el mismo desenlace agónico.

Cortina se rinde al monoesquí más rápido

Cortina se rinde al monoesquí más rápido

Mientras, la organización reparte medallas en tres categorías: sentados, de pie y con deficiencia visual. Los monoesquís surcan la nieve como trineos de precisión; los guías vocales guían a ciegas con silbidos que resuenan entre muros de hielo. El factor de corrección compensa discapacidades, pero no la presión. La emoción es bruta, sin filtros.

El calendario aprieta: en 48 horas el slalom volverá a cruzarlas en mismo lienzo. Forster prometió «Vollgas» y Seco, por ahora, responde con oro. La décima medalla de la alemana puede convertirse en la docena, o en una nueva cicatriz dorada. Cortina guarda silencio, pero el reloj ya cuenta los segundos para la revancha.