Real sociedad: zubieta explotó de pasión antes de la final de copa
La Real Sociedad ya huele la Copa. A las 14:05, cinco minutos tarde, el autobús blanquiazul arrancó en Zubieta entre humo de bengala y 800 gargantas desatadas. El viaje a Sevilla arrancó como termina la temporada: con el corazón por delante.
El cántico que retumbó antes de tiempo
Los aficionados llegaron temprano, demasiado temprano. Desde las 12:30 la carretera de acceso al centro de entrenamiento se llenó de camisetas con el escudo dibujado a mano y bufandas que aún olían a lavanda recién estrenada. El primer ‘Goazen erreala, goazen txapeldun’ se escuchó cuando los jugadores aún comían su último plato de macarrones antes de la travesía.
El ‘Erreala ale’ se convirtió en banda sonora. Lo entonaban niños subidos a hombros, abuelos con gorra de pesca y un grupo de ultras que llevaba un tambor de plástico azul con la piel rota. A las 13:48 estalló el recuerdo a Aitor Zabaleta, el ex portero fallecido en 2013, y el cántico se volvió grito desgarrado. El autobús aún no salía, pero el equipo ya iba arriba.
Cuando el chofer pisó el acelerador, las bengalas blancas tiñeron el aire y un chaval de quince años lloró sin disimulo. Su padre lo abrazó. «Mañana lo ves, hijo, mañana lo ves», susurró. En el interior del vehículo, Matarazzo miraba por la ventanilla y golpeó el cristal dos veces con el puño. Dentro, los futbolistas aplaudieron al unísono. Fuera, la calle se volvió mar.

El aeropuerto repitió la dosis
En Hondarribia les esperaban otros 300. El avión charter esperaba con las escaleras bajadas como si fuera un álbum viejo de Eurocopa. Un empleado de tierra reconocía jugadores: «El de la coleta es Merino, ¿verdad?». Su compañero asentía mientras grababa con el móvil. El ‘Goazen txapeldun’ se escuchó incluso en la zona de facturación, donde una familia de Madrid que viajaba aParís se unió al cántico sin saber qué significaba. Les sobraba emoción.
La expedición despegó a las 16:12. En tierra quedó el ruido y el humo. En el aire viaja la ilusión de un pueblo que lleva 34 años esperando volver a besar la Copa del Rey. Sevilla está a una hora; la gloria, a 90 minutos.
