Uribe se sienta frente a westcol: streaming, caballos y la herida abierta de los falsos positivos
Álvaro Uribe abrió la puerta roja de El Ubérrimo y dejó que un youtuber le preguntara por los cadáveres que mancharon su mandato. La entrevista en vivo del domingo 10 de mayo ya es el vídeo político más visto de Colombia en 2025: 3,2 millones de usuarios conectados al mismo tiempo, más que cualquier debate presidencial de la televisión tradicional.
La cuenta que no cierra: 6.402 o uno solo
Westcol soltó la cifra de la JEP sin anestesia. Uribe respondió con la garganta apretada: «Me duele mucho. Grave, uno solo». Después vino la defensa: ordenó que el CTI estuviera presente en cada traslado de cuerpos, pero el daño ya era un río crecido. «No se corrigió tan temprano como hubiéramos querido», admitió. Entre los comentarios del chat, la frase se convirtió en meme antes de que terminara la frase.
El expresidente insistió en la curva de homicidios: de 28.000 bajó a 14.000 anuales durante su seguridad democrática. Lo repitió dos veces, como quien clava un clavo en una pared que sigue agrietada.

Paraco, el apellido que no se borra
«¿Le duele que le digan paraco?», lanzó Westcol. Uribe bajó la mirada hacia los botines de cuero. «Claro que me duele. Yo desmonté el paramilitarismo y extradité a sus jefes». La palabra flotó en la habitación llena de pantallas OLED y trofeos de doma. Afuera, un potro relinchó como si quisiera interrumpir.
El streamer no se arredró. Sus seguidores, mayoría menor de 25 años, colgaron en TikTok el clip con el título «Uribe dice que no es paraco y llora». Lleva 12 millones de reproducciones en 24 horas.

Muerte en la puerta: vargas lleras y mileidy villada
Entre trago y trago de agua sin gas, Uribe recordó la visita de Germán Vargas Lleras a su finca hace tres meses. «Fue un líder excepcional», dijo, aunque se pelearon durante años por la segunda vuelta de 2014. El 8 de mayo, Vargas Lleras murió de un infarto. Uribe habló de su propia mortalidad sin nombrarla.
Luego vino el asesinato de Mileidy Villada, presidenta del concejo de Obando, Valle. La describió como «correcta, con futuro brillante». Comparó su muerte con la de otros líderes que recibieron plomo en lugar de votos. La conversación bajó de tono; el chat se llenó de emojis de velas.
Streaming: el nuevo congreso virtual
La entrevista confirma que en Colombia el poder ya no se disputa solo en los medios tradicionales. Tras el episodio con Petro en abril, Westcol se ha convertido en el altavoz obligado para cualquier político que quiera hablarle a la generación que no enciende la tele. El Ubérrimo, antes fortaleza inaccesible, ahora tiene ring light y micrófono de condensador.
Uribe cerró con una reflexión que sonó a despedida: «La historia me juzgará, pero mientras tanto sigo aquí, enfrentando la tormenta». Apagaron las cámaras y el streamer se subió a su camioneta eléctrica. Afuera, la noche cafetera olía a heno y a hashtags quemados. La puerta roja se volvió a cerrar, pero la conversación sigue viva en los celulares de un país que aún no sabe si perdonar o solo olvidar.
