Matanovic explota en hamburgo y ya sueña con la copa del mundo

Dos zarpazos en su calle de infancia, una sonrisa que no le cabía en la cara y un pasaporte rumbo a Orlando. Igor Matanovic dejó el Millerntor convertido en héroe de St. Pauli, pero su cabeza ya está en la selección croata y en los amistosos de lujo contra Colombia y Brasil que decidirán si viaja a la Copa del Mundo de la FIFA 2026.

El delantero del SC Freiburg, criado a pocos metros del estadio donde ayer fulminó al equipo de sus amores, confesó que la noche previa a la cita de Estados Unidos la pasará «en casa, con la familia». Después, despegue desde Hamburgo vía Fráncfort. «Será especial enfrentar a cafeteros y verdeamarelos en su propia jungla», dijo tras el 2-1 que metió al conjunto de Christian Streich de lleno en la pelea por Europa.

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El 'proyecto matanovic' arranca en freiburg

La historia parece un guion de Netflix: canterano del HSV, olímpico sub-23 con Alemania, repesca por Croacia y explosión tardía en el Schwarzwald. El verano pasado desembarcó en Freiburg tras un periplo por Frankfurt y Karlsruhe que muchos dieron por fracaso. Error. «Hay que comprender el ADN del club: presión colectiva, fútbol vertical, intensidad de primer nivel», explicó ayer con la voz quebrada aún por la euforia. Julian Schuster, su técnico, le ha dado 1.137 minutos en 2026, casi el triple que la temporada anterior.

Los números le devuelven la confianza: cinco goles en sus últimos seis partidos oficiales, incluyendo el que abrió la goleada al Genk y el pase a cuartos de la Europa League, hito inédito para el club. A sus 22 años y 1,94 m, se ha convertido en el nueve físico que el sistema de alto bloque de Freiburg necesitaba: gana 4,2 balones aéreos por partido, supera el 54 % de regates en zona caliente y presiona 32 veces cada 90 minutos, solo por detrás de Grifo en el equipo.

Lo que nadie cuenta es que detrás de cada gol hay una libreta negra: anota el tiempo de reacción de cada central, el pie débil del portero y hasta la humedad del césped. «Me obsesiona el detalle, por eso ahora festejo menos y grabo más con la mente», confesó en el túnel de vestuarios mientras firmaba camisetas de niños que ayer lo vitorearon desde la Gegengerade.

El miércoles entrena en Orlando, el sábado medirá sus fuerzas con Luis Díaz y el lunes con Vinicius. Si convence a Zlatko Dalic, su nombre aparecerá en la lista definitiva de Croacia para la Copa del Mundo. El escenario soñado: estrenarse el 15 de junio contra Marruecos en Miami Gardens. «No me importa ser suplente o titular; quiero ser útil», dijo con la serenidad de quien ya ha crucado el límite entre la promesa y la realidad.

La noche hamburguesa terminó con un último giro de tuerca: Matanovic regresó al hotel del equipo en silencio, auriculares puestos y la maleta lista. En su móvil, un mensaje de Ivan Perisic: «Bienvenido a la guerra, kid». La guerra de la elite. Y el kid ya no es tan kid.