Luis garcía plaza reta al abismo: nueve jornadas para salvar al sevilla

El Sevilla no espera. Ni un minuto. Un día después de despedir a Matías Almeyda, el club hispalense anunció la llegada de Luis García Plaza, un técnico curtido en mil batallas que acepta el reto más peligroso de su carrera: evitar el descenso con nueve jornadas por delante y, de paso, recomponer un vestuario roto.

La foto del adiós se tomó esta misma mañana. Almeyda, rodeado de sus ayudantes, se despidió de los jugadores en la Ciudad Deportiva mientras Javi Martínez dirigía un entrenamiento que olía a incertidumbre. A esa misma hora, en una oficina a tres kilómetros, se cerraba el contrato que une a García Plaza con el club hasta 2027. El domingo llegó la primera llamada. El martes, la firma. El miércoles, la presentación. Así se mueve un club que se juega la vida.

El calendario es una trampa: visitas al cartagonova y a levante, dos finales

La Liga no perdona. El Sevilla, a tres puntos del descenso, afronta un calendario que parece diseñado por un enemigo: Athletic en Nervión, Real Madrid en Valdebebas y dos salidas directas al Cartagonova y al Ciudad de Valencia. García Plaza sabe que cada partido es una final, pero también que una victoria en esos campos puede cambiar la química de un vestuario que lleva meses flotando en el limbo.

El técnico madrileño aterriza con la maleta cargada de experiencias en Primera: Mallorca, Alavés, Getafe. Ninguna salvación fue fácil. En Palma, salvó al equipo en la última jornada con un gol en el 92’. En Vitoria, rearmó una defensa que encajaba dos goles por partido. Ahora le toca repetir la hazaña con un plantel desconectado y una afición que pitó a sus propios jugadores hace diez días.

El vestuario, dividido: veteranos contra el mundo, jóvenes sin rumbo

El vestuario, dividido: veteranos contra el mundo, jóvenes sin rumbo

Lo que nadie cuenta es que el problema no era solo Almeyda. En el interior del vestuario hay una grieta invisible: los capitanes exigen intensidad, los recién llegados no entienden el idioma del club y los canteranos miran el reloj esperando una oportunidad que nunca llega. García Plaza llega con la fama de mano dura y oído absoluto. Su primer entrenamiento será mañana a puerta cerrada. La directiva le ha dado libertad para dejar fuera a quien no arrime el carro. El mensaje es claro: o todos reman, o se hunden.

La cifra habla por sí sola: el Sevilla ha ganado tres de sus últimos 17 partidos. Ese promedio es de Segunda División. García Plaza necesita cuatro victorias en nueve jornadas para sellar la permanencia. El domingo, en el Cartagonova, empieza la guerra. Si cae, la temporada se convierte en un tiroteo. Si gana, el Nervión recuperará el olor a Europa que tanto echaba de menos.

El reloj marca 19 días para el final. El Sevilla ya no tiene margen. Luis García Plaza ha dicho sí al banquillo más caliente de España. Ahora solo queda que el balón le devuelva la confianza que el club le ha entregado a ciegas.