Fifa ignora a sus propias jugadoras: cuatro estrellas de argentina denuncian abusos sexuales y la federación cierra el caso
Las voces que la FIFA prefiere no escuchar acaban de romper el silencio. Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares, cuatro integrantes de la selección argentina, relataron ante La Nación el calvario que vivieron bajo las órdenes del entrenador Diego Guacci. Acoso sexual, hostigamiento, frases que escuecen. El informe de la federación mundial concluyó que «no hay pruebas suficientes». Las jugadores respondieron con nombres, fechas y una pregunta que retumba: ¿Cuántas deben hablar para que alguien actúe?
Un vestuario que vació la mitad del plantel
Muñoz recuerda su llegada a River Plate en 2019. «El día que Guacci se presentó, siete compañeras pidieron el pase. En ese momento no entendí nada; hoy ya lo sé», afirma la mediocampista, hoy en Belgrano de Córdoba. La razón del éxodo quedó escrita en un WhatsApp que Garton preserva como oro: «¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien? ¿Meterlas en la ducha y cogerlas por el orto?», les espetó el DT tras una derrota.
El arco no la protegió. Garton, actualmente en el FC Bulleen Lions australiano, aporta otra frase que la FIFA archivó: «Sos como todas: capaz de bajarte los pantalones y hacerte violar para estar en la selección». La arquera guardó la captura, la mostró, la envió a Zúrich. Allí la investigación duró doce meses. El resultado: carpeta cerrada.

La denuncia que nunca llegó a los tribunales argentinos
Ninguna de las cinco jugadoras —la quinta prefiere el anonimato— presentó demanda penal. Prefirieron el protocolo de la FIFA. Error. El entramado legal ahora se reduce a una guerra de demandas civiles: Guacci reclama «daños y perjuicios»; ellas contrademandan por «calumnias». Mientras tanto, el entrenador sigue dictando clínicas de fútbol femenino en clubes de provincia.
La denunciante anónima aporta la prueba más escandalosa: una videollamada en la que Guacci aparece «en calzoncillos, con erección», pidiendo fotos íntimas. Ella se negó. La respuesta del entrenador quedó grabada: «Vos me ponés así». Después llegaron meses de mensajes por Instagram, Twitter y hasta LinkedIn. La FIFA lo catalogó como «insuficiente».

Cometti, aún en la selección, se siente «traicionada»
«Me da tristeza e impotencia. Juego para mi país y el mismo ente que me protege deja impune al que nos humilló», dice la defensora, única de las denunciantes que sigue vistiendo la albiceleste. La capitana estuvo a punto de abandonar la concentración previa al Mundial cuando supo que el expediente quedaba en la nada. La federación argentina le ofreció «contención psicológica»; ella pidió «justicia real».
El técnico sigue sin pronunciarse públicamente. Su abogado adelantó que «se reserva acciones legales» y califica las acusaciones de «difamatorias». Tiempo atrás, Guacci se jactaba en charlas de coaching de tener «métodos duros para lograr campeonas». Ninguna de sus ex dirigidas lo recuerda levantando un trofeo.
El cálculo que la fifa no quiere hacer
Desde 2021 la federación recibió al menos nueve denuncias formales contra entrenadores de fútbol femenino en América Latina. Solo una terminó en sanción: el caso de Paulson de la Rosa, en Perú, y solo tras salir en televisión. La lógica es demoledora: mientras más escándalo, más probabilidades de castigo. Las argentinas eligieron el diario antes que el rating y el sistema les dio la espalda.
La entrevista de La Nación suma ya 1,3 millones de lectores en 24 horas. El hashtag #GuacciOut trepó al top 3 de tendencias en Argentina. La presión crece, pero la FIFA mantiene el mismo silencio que cuando investigó a Rubiales: esperar a que el mundo mire para otro lado.
La próxima concentración de la selección argentina será en junio, en la previa de la Copa América femenina. Cometti ya advirtió: «Si él aparece cerca del hotel, me retiro». Nadie ha garantizado que no ocurra. La frase que Guacci jamás pudo borrar sigue viva: «¿Qué tengo que hacer para que jueguen bien?» La respuesta, ahora, depende de cuántas personas estén dispuestas a leer y actuar antes de que vuelva a entrenar a una niña de 14 años que sueña con el seleccionado.
