Dresden demolió a münster: hauptmann firma un 6-0 histórico

La tarde en el Rudolf-Harbig-Stadion fue un vendaval negro y amarillo: Dynamo Dresden arrolló 6-0 a un SC Preußen Münster que pareció jugar con el freno de mano puesto. El capitán Niklas Hauptmann firmó dos goles y dos asistencias en 70 minutos, y su equipo celebró la victoria más abultada de su historia en la segunda división alemana.

El dúo que desniveló antes del descanso

El 3-0 al intermedio fue justo, pero también generoso con los de la región de Westfalia. A los 14 y 18 minutos, Bob Benzien perforó la red tras dos centros medidos de Hauptmann; en ambas jugas la defensa visitante pareció mirar el balón como si fuera un objeto extraterrestre. El tercero llegó cuando un pase en profundidad encontró a Hauptmann solo; su definición cruzada dejó a Ben Voll clavado y al estadio en éxtasis.

Tras el paso por vestuarios, el guion no cambió. El 4-0 fue un regalo: un intento ridículo de línea de apresamiento dejó al capitán zurdo solo ante el portero, y este clavó el balón al palo izquierdo. El holandés Vincent Vermeij anotó el quinto tras un nuevo regalo de la zaga, y Jason Ceka, con un derechazo cruzado desde 20 metros, rubricó la manita a los 75.

Münster, al borde del precipicio

Münster, al borde del precipicio

Con esta debacle, los de Alexander Ende siguen en puestos de promoción de descenso con 26 puntos, tres menos que su verdugo de hoy. El entrenador no atinó a los cambios: su equipo perdió 21 balones en zona peligrosa y no logró disparo alguno entre los tres palos. La afición viajada silbó a su propio equipo al final; varios aficionados pidieron la dimisión del consejo deportivo.

En la tabla de los primeros 45 minutos, Dresden sería sublíder. El reto de Stefan Kießling es conseguir que ese acelerón inicial dure también después del café. El próximo sábado visitan al SC Paderborn, mientras que Münster recibe al 1. FC Magdeburg en un partido que ya huele a final de temporada.

El 6-0 no solo sube a los sajones hasta los 29 puntos; devuelve el oxígeno a una grada que llevaba meses pidiendo una señal de vida. Si Hauptmann mantiene este ritmo, la segunda división tendrá un nuevo gallo en la portería contraria. Y si Münster no despierta, la tercera división le espera con los brazos abiertos.