Del bosque reúne a la vieja guardia: 20.000 kids, cuatro técnicos y un alcalde en busca del próximo fenómeno

Madrid se convirtió ayer en la sala de máquinas del fútbol español. Vicente del Bosque abrió la 16ª edición de su campus estival y, de paso, citó a los tres mosqueteros que le sucedieron en la selección: Clemente, Camacho e Hierro. Cuatro exseleccionadores, 20.000 niños de 26 países y un alcalde que sueña con ver a un pelotero madrileño levantar la Champions con el Atlético. La fórmula se repite en junio y julio en Fuencarral-El Pardo y Orcasitas; el objetivo, encontrar al próximo Pedri antes de que lo haga la competencia.

Un campus que ya es institución

Del Bosque no necesitó lágrimas ni discursos largos. Con su voz pausada bastó para dejar claro que este proyecto es «obligado». «Somos cuatro exseleccionadores que nos llevamos bien, tenemos las mismas ideas sobre la RFEF y damos una imagen de fortaleza», sentenció. La frase suena a coletilla, pero encierra un mensaje interno: la Casa Blanca del fútbol español sigue unida pese al vendaval político que sacude a la Federación.

Fernando Hierro lo tradujo a lenguaje de pueblo: «Siempre que Vicente te llama hay que venir. Es una persona ejemplar, un padre deportivo para todos nosotros». Javier Clemente añadió la guinda humorística: «Nos enseñó a ser entrenador, aunque yo lo aprendí tarde». Risas, abrazos y una fila de exfutbolistas —Raúl, Helguera, Tote, Pavón— que firmaban autógrafos sin parar. La foto recuerda a las cenas de Navidad de la selección de 2010, solo que ahora los niños son los protagonistas y los ídolos, los porteros de esos sueños.

Candidatos al mundial y billetes a 180 euros

Candidatos al mundial y billetes a 180 euros

El acto derivó en debate táctico. Todos coinciden: España parte entre favoritas en Catar. «Pero hay que ver en qué estado llegan los jugadores, los cruces, cómo están los equipos», matizó Camacho. Clemente puso el dedo en la llaga: «Ojo con los lesionados, con el VAR. nunca sabes». La cautela dura lo que tarda un saque de meta: luego llegan las quinielas y las ilusiones.

Enrique Cerezo, presidente del Atlético, aprovechó la tribuna para soltar dos verdades que duelen: «El COI le debe unos Juegos a Madrid y el fútbol una Champions al Atlético. o dos». Y cargó contra el precio de las entradas de la final de Copa: «180 euros por una localidad es excluir a las familias». Su crítica al VAR —«hace malo a los árbitros»— ya no sorprende a nadie en la capital, pero sigue sonando cada vez que un micro se le acerca.

Mientras, los niños corrieron hacia los céspedes municipales. No les importan los precios ni la política; quieren tocar el balón que Hierro les firmó y soñar con ser convocados por Del Bosque dentro de diez años. La cifra habla por sí sola: 20.000 almas, 26 banderas, un verano entero. Madrid, otra vez, fabricando talento a la sombra de la que fue la mejor selección del mundo.