Curaçao naufraga a 75 días del mundial: ¿la carta de nagelsmann ya se despega?
Melbourne devoró al azúcar. Curaçao, el rival que Alemania estrenará el 14 de junio en el MetLife Stadium, encajó un 1-5 que huele a pánico. Setenta y cinco días antes del pitido inaugural, el equipo caribeño suma dos goleadas, siete tantos en contra y la sensación de que su sueño de debutante empieza a resquebrajarse.
Fred rutten, 67 días para recomponer un rompecabezas
El holandés aterrizó en febrero tras la repentina marcha de Dick Advocaat. Prometió revolución táctica, pero lo que encontró fue un vestuario sin techo. Primero, China lo castigó 0-2 en Willemstad; ahora, Australia le propinó un recital de transiciones que dejó al descubierto la falta de referencias defensivas. La cifra habla por sí sola: 270 minutos bajo su mando, 270 minutos sin control del centro del campo.
Lo que nadie cuenta es que el gol del honor lo firmó Ar’jany Martha, extremo de 21 años que milita en la Jong Ajax. Su latigazo al 50’ ilusionó a la parcialidad orange, pero fue un espejismo. Alessandro Circati, Jordan Bos y el ex Bayern Nestory Irankunda —doblete incluido— cerraron la goleada con la frialdad de quien entrena para octavos, no para despedirse en fase de grupos.

El calendario aprieta y la moral baja
El próximo escollo será Ecuador en Miami, amistoso programado para mediados de mayo. Allí se medirá a un equipo que ya se sabe clasificado y que, a diferencia de Curaçao, puede darse el lujo de rotar sin perder velocidad. El partido cae justo cuando los europeos ultiman la confección de sus 26 y Nagelsmann afinará el once sin contemplaciones.
Para la Mannschaft, la debacle deja un sabor agridulce: por un lado, confirma la debilidad del rival; por otro, avisa del peligro de relajarse. El seleccionador alemán ya advirtió en Düsseldorf que "subestimar a un debutante es el atajo más corto al ridículo". Y tiene razón: Corea del Sur 2018, Arabia Saudí 2022. El fútbol castiga la soberbia con escarnio público.
Curaçao necesita milagro, pero también necesita salud. Rutten perdió a su capitan Cuco Martina por desgarro y al portero Eloy Room por gastroenteritis. Las bajas se acumulan mientras el reloj del Mundial se niega a parar. La curva de forma apunta al infierno, y la primera bala alemana está a la vuelta de la esquina.
¿Conclusión? El 14 de junio no será un paseo por el Hudson. Será un examen de madurez para un equipo que aún no sabe si es víctima o verdugo. Y Curaçao, entre heridas y esperanzas, deberá decidir si se presenta al examen con calcetines de seda o con coraza de acero. El tiempo se acaba. El balón, no perdona.
