Como planta cara al calcio italiano: juventud extranjera, fábregas y la fuga hacia europa

Carlalberto Ludi, hombre fuerte del Como, enciende la mecha: «En agosto no soñábamos con pelear el cuarto puesto, pero aquí estamos». La frontera del sueño se llama Champions y la estrategia pasa por una plantilla con solo un puñado de italianos y un técnico español que convierte cada entrenamiento en laboratorio de talento.

El proyecto que nació en agosto y ya huele a europa

La revelación es simple y descarnada: los 2004-2005 extranjeros juegan de titulares en Primera; en Italia, ni en la Serie C. Ludi lo explica sin rubor: «El fútbol español se parece al que queremos ofrecer. Allí los chicos ya arrastran 50 partidos profesionales cuando aquí van a préstamo al Fermana». Dinámica financiera más método de juego: coctel que explica por qué el Como se ha convertido en un vertedero de pasaportes ibéricos y sudamericanos.

Pero hay un detalle que inquieta a las grandes: Cesc Fábregas ha convertido el centro de tecnificación de Appiano Gentile en una factoría de fútbol vertical. La pelota ya no se mueve por inercia; respira. El resultado: 1,85 goles por partido desde enero y una portería que encaja menos que la Juventus en el mismo tramo.

Lo que nadie cuenta es el contrato blindaje. Ludi lo desvela: «Hasta que no aparezca un jeque con 50 millones de cláusula, Cesc no se mueve. Y Nico Paz firmó una prima europea que se dispara si tocamos Champions». Es decir: el Real Madrid puede tocar la puerta, pero el precio se dispara como el coste de la vida en Como.

Fair play y ambición: la cuenta atrás del crecimiento

Fair play y ambición: la cuenta atrás del crecimiento

La UEFA acecha. Ludi lo sabe y por eso suelta la cifra: «Hemos invertido 70 millones en dos años; el siguiente paso es multiplicar ingresos por derechos TV y naming rights o nos cortan las alas». El club ya negocia con fondos de private equity y la venta del 15 % del capital futuro de sus canteranos. La pelota, ahora, está en el tejado del marketing.

Mientras tanto, la afición sueña en voz alta: «¿Scudetto? Hoy es utópico, pero mañana…». Ludi se encoge de hombros y apunta al cielo: «El Como ya es grande en ambición; el título llegará cuando el trabajo alcance la excelencia». El reloj corre y la Serie A empieza a mirar al lago con otros ojos.