Clark quiebra a scheffler en shinnecock y firma una us open de infarto
El golf dejó de ser un deporte de etiquetas y devolvió la adrenalina al fin de semana. Wyndham Clark, con el corazón a 180 y el brazo firme, empuñó el trofeo de la US Open en Shinnecock Hills después de una jornada que rozó la catástrofe. Fue 276 golpes, uno menos que Sam Burns, y la segunda corona de su vida: la primera, en Los Ángeles 2023, le sirvió de declaración; esta, de madurez.
Scheffler se queda a un palo del grand slam
Cuatro bajo par y un festejo silenciado: Scottie Scheffler cumplió 30 años con bronca. Le faltó un giro de muñeca para unirse a Hogan, Nicklaus, Player, Woods y compañía en el selecto club de quienes han conquistado los cuatro majors al menos una vez. Finalizó cuarto, a cuatro golpes, y su rostro al firmar la tarjeta reflejaba más frustración que resignación. La US Open, históricamente feroz, sigue sin perdonar.
Pero volvamos al héroe. Clark salió al 18 con seis de ventaja y regvió a experimentar la versión más cruda de este torneo: 73 golpes, hierba que come, rough que castiga. Un drive desviado en el 16 y un bogey en el 17 abrieron la puerta a Burns, que se plantó a uno. El último green fue una cárcel de nervios; Clark dos-putteó para el par y el silencio se rompió con un puñetazo al aire. 4,5 millones de dólares y la certeza de que los grandes torneos se ganan en los últimos tres hoyos.

Matti schmid se desangra en el corte
El golf alemán no tuvo su día. Matti Schmid, el joven que hace cinco semanas rozó el podio en la PGA Championship, se quedó fuera tras 36 hoyos. Fue un recuerdo rápido: dos rondas para el olvido, 150 km al este de Nueva York, y muchas preguntas para el vuelo de regreso. El corte en la US Open es sin anestesia.
El resumen es brutal: Clark suma su segundo major en tres años, Scheffler tendrá que esperar, y Shinnecock Hills volvió a demostrar por qué es el campo que más pesadillas regala. El golf no perdona, pero premia a quien se juega el alma en el último putt.
