Antetokounmpo regresa y los bucks se hunden más: 27 puntos de renta ante boston

Giannis volvió, los Bucks perdieron. Otra vez. Y esta vez ni siquiera fue un susto: fue una paliza de esas que duelen hasta en la estadística. 108-81 ante Boston en el Fiserv Forum, la tercera trompada en cuatro días y la confirmación de que Milwaukee ya no es un equipo en crisis, sino un equipo roto.

El griego anotó 19 y capturó 11, pero brilló en soledad

25 minutos tras 34 días de baja por la pantorrilla. El público se puso en pie cuando apareció en el marcador, pero el grito se le quedó en la garganta. Antetokounmpo fue el máximo anotador de los suyos, sí, pero también el símbolo de un vestuario que parece haberle perdido el miedo a la derrota. Payton Pritchard le contestó con 25 tantos y 6/9 desde el arco. Boston, sin Jaylen Brown, firmó un festival de 20 triples y dejó a los Bucks a 16-28 en el tercer cuarto. Ahí acabó el partido, aunque el reloj todavía faltara doce minutos.

La secuencia es demoledora: 127-98 en Nueva York, 120-97 en Chicago y ahora este 108-81 en casa. Tres derrotas por 87 puntos de diferencia. Milwaukee ya no está fuera de los play-in: está a tres victorias de entrar. 26-34 el balance, undécimo en el Este. Boston, mientras, se coloca 41-20 y acecha a Detroit (45-14) en la cima de la conferencia.

El vestuario huele a pánico y el reloj no perdona

Doc Rivers no logra encontrar un cinco fiable y menos aún un rumbo. La franquicia apostó todo al tridente Lillard-Middleton-Antetokounmpo, pero el primero anda errático, el segundo se apaga cada noche y el tercero acaba de regresar con la reserva vacía. El trade deadline pasó sin movimientos de peso y la sensación es que el proyecto se quedó sin balas a mitad de temporada.

Restan 22 partidos. La máquina de playoff que fue campeona hace tres años ahora depende de calcularias y de la lesión ajena. La afición, que llenaba el pabellón a pesar del frío, empezó a abuchear en el último cuarto. No a los jugadores: al destino. Porque lo que vieron no fue solo una derrota. Fue un epitafio.