Alonso estrecha el acelerador de 10 millones: su nuevo mercedes clk gtr ya ruge en la calle
Fernando Alonso ha pasado de burlar límites en la Fórmula 1 a desafiar la normativa de tráfico con un bólido que solo 25 personas más pueden conducir legalmente. El asturiano acaba de exhibir en YouTube su Mercedes CLK GTR, un ejemplar de los 26 homologados para calle que Mercedes construyó en 1998 para cumplir el reglamento de la FIA. El precio de mercado ronda los 10 millones de euros, aunque en una subasta reciente se pagaron 11,3. Con 612 CV de un V12 de 6.9 litros, el coche alcanza 100 km/h en 3,8 seg sin ayuda de ningún híbrido: puro combustible, ruido de competición y una carrocería que sigue siendo más ancha que la acera de muchas ciudades.
Por qué el clk gtr sigue siendo un arma en la carretera
Mercedes no construyó este monstruo por capricho. El reglamentó GT1 obligaba a vender al menos 25 unidades de calle para homologar el prototipo de carreras. El resultado fue un ejemplar con chasis de fibra de carbono, suspensión neumática y un motor trasero que, literalmente, se asoma al habitáculo. Alonso confiesa en el vídeo que solo lo saca en domingos temprano: «Acelero despacio los primeros kilómetros, porque los neumáticos de 1998 no le perdonan». Lo que nadie cuenta es que cada cambio de aceite cuesta 8 000 € y que los repuestos viajan desde Stuttgart en avión privado. La cifra habla por sí sola: mantenerlo en marcha equivale al sueldo anual de un ingeniero de F1.
Pero el valor no está en la mecánica, sino en la simbología. El CLK GTR ganó el Campeonato FIA GT en 1997 y 1998, arrebatando el dominio de Porsche y dejando a McLaren fuera de juego. Para Alonso, coleccionista empedernido, poseerlo es como tener un trofeo de 1.000 kg que puedes patear con el pie derecho. Su garaje ya albergaba un Ferrari 599XX y un McLaren P1, pero este es el primero que combina chapa de calle con alma de circuito sin concesiones. «No es un coche, es un bólido con matrícula», resume mientras pisa el pedal y el escape se pone a cantar a 6 000 rpm en túnel.

El vídeo que desató la locura de los 'supercar hunters'
El canal @emman subió la grabación la pasada madrugada y en cuatro horas acumuló 1,2 millones de visitas. Los comentarios se parten entre quienes idolatran al asturiano y quienes le acusan de exhibicionismo. Lo cierto es que el clip muestra una faceta que la televisión de F1 nunca ofrece: Alonso hablando solo, sin cronometradores, disfrutando de la inercia. Se le ve sorteando un speed-bump con unos angulares que parecen de Lego y saludando a un ciclista que ni lo reconoce. Esa humanización es oro en bruto para el algoritmo de YouTube, que ya catapultó el vídeo a la página principal de recomendaciones.
El efecto secundario fue inmediato: cotizaciones del CLK GTR se dispararon en los portales de subastas. Uno de los 26 propietarios ha puesto el suyo en venta a ciegas con base en 12 millones. Los especialistas advierten que el valor podría doblarse si Mercedes decide revivir el mítico programa GT1 con coches híbridos en 2027, como corre el rumor. Mientras tanto, Alonso sigue planeando nuevas rutas: su próximo destino es el túnel de Guadarrama a la salida del sol, donde el eco del V12 promete despertar hasta al oso de la Sierra.
El mensaje es claro: hay pilotos que compran joyas para lucirlas, y otros que compran historia para sentirla rugir entre sus manos. Alonso siempre ha sido del segundo tipo. Por eso, cuando el semáforo se pone verde, no arranca: despierta a un campeón de 1998 que sigue sediento de asfalto.
